jueves, 29 de octubre de 2009
martes, 27 de octubre de 2009
lunes, 26 de octubre de 2009
comunicado de la radio
Asunto: LA FUNDACIÓN RADIO DIVERSIA AÚN NO RECIBE LA SEDE OFRECIDA POR LA SECRETARÍA DE GOBIERNO Bogotá octubre de 2009 LA FUNDACIÓN RADIO DIVERSIA AÚN NO RECIBE LA SEDE OFRECIDA POR LA SECRETARÍA DE GOBIERNO ANTECEDENTES http://www.facebook.com/l/8f2c0;www.radiodiversia.com, la primera señal de lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero de Bogotá y Colombia, se permite informar la realidad de los hechos ocurridos contra la Radio, y su situación actual. Hechos AÑO 2009: • 29 de Abril: Robo de equipos con información sobre oyentes, aliados, miembros y proyectos. • 5 de Mayo: Mail de amenaza de muerte para Director de la Radio. • 11 de Mayo: Decenas de amenazas, por parte de un desconocido, avisando el fin del plazo. • 15 de Mayo: El Director de la Fundación Radio Diversia sale del país, como medida preventiva. • 10 de Junio: Nuevo mail con amenazas de muerte para otros miembros del staff. Se decide transmitir en la clandestinidad, dada la falta de garantías de seguridad. • 27 de Junio: El Director de la Radio regresa al país, para marchar por la ciudadanía LGBT en Bogotá. Se decide afrontar las amenazas y no ceder ante las mismas. • 8 de Septiembre: Sujetos amenazan personalmente de muerte a otra persona de la radio. • 21 de Septiembre. Entrega de 4 equipos Avantel como medida de seguridad resultado del estudio. Todos estos hechos son de conocimiento de la Fiscalía, Policía, Secretaría de Gobierno y Ministerio del Interior y de Justicia. Radio Diversia recibió muchas manifestaciones de apoyo de forma verbal y escrita. Sin embargo, autoridades y directivos distritales y de gobierno aprovecharon el momento para obtener presencia mediática a través de sus pronunciamientos a favor de Radio Diversia; pronunciamientos y promesas que debido a la burocracia y falta de articulación entre entidades se quedo en nada. La FUNDACIÓN RADIO DIVERSIA, no ha obtenido hasta el día de hoy algún beneficio, más allá de poder identificar las verdaderas amistades y alianzas, la FUNDACIÓN RADIO DIVERSIA por el contrario ha tenido que enfrentar sola esta situación de continuos asedios. Ni la Policía, Fiscalía, ni ninguna entidad del Estado nos han dado una efectiva respuesta frete a la garantía del Derecho a nuestra vida y la de nuestra organización. En tres oportunidades, Clara López, Secretaria de Gobierno, declaró: “Estamos buscando una solución para que Radio Diversia tenga nuevamente una sede con seguridad y que no cese sus transmisiones”. En la plaza de Bolívar ante 35.000 personas, al cierre de la marcha por la ciudadanía LGBT 2009, dónde aseguró que la Secretaría de Gobierno ya había provisto a Radio Diversia de una nueva sede. Debemos informar que su ofrecimiento de sede no se ha cumplido a la fecha y que FUNDACIÓN RADIO DIVERSIA sigue trasmitiendo desde la clandestinidad. COMUNICADO DE PRENSA FUNDACIÓN RADIO DIVERSIA informa a toda la prensa, organizaciones sociales y gubernamentales, amigos y activistas que: 1. La FUNDACIÓN RADIO DIVERSIA nunca solicitó apoyo diferente a los requerimientos mínimos de seguridad que requieren personas amenazadas en este país. 2. Agradecemos de corazón a las personas realmente amigas, particularmente a Periodistas sin Fronteras quienes nos donaron dinero para recuperar los equipos robados, a la Organización Internacional para las Migraciones Colombia (OIM) a través del equipo conjunto inter agencial con trabajo en SIDA (ONUSIDA) por los pasajes de avión al Director y Sendas Ecuador por subvencionar la estadía de este en Chile. 3. Radio Diversia no ha recibido de manera efectiva ninguno de los ofrecimientos hechos por el Estado: apoyo económico, gestión de proyectos y nueva sede. 4. Con respecto a la sede prometida y ofrecida, se trató de un garaje en la casa de Paz y Reconciliación, sin instalaciones eléctricas y en donde debíamos co - financiar los gastos del edificio distrital, solución que rechazamos por ser inconstitucional. 5. Radio Diversia, sólo fue citada a algunas reuniones oficiales, y ha recibido seis (6) textos de recomendaciones de seguridad, después de los estudios realizados por diferentes instancias. 6. El único requerimiento explícito y esencial que realiza oficialmente Fundación Radio Diversia, es la garantía de nuestros Derechos: A la vida, a la circulación, a la libre asociación, al libre desarrollo de la personalidad, a opinar y a ser un medio de comunicación. ¡Seguiremos exigiendo! Esto no es un pedido especial por ser LGBT, es por ser ciudadanos y ciudadanas, parte de una organización que merecen respeto y parte de un país que en su Constitución enmarca la garantía de Derechos. El presente comunicado se envía con el fin de aclarar los rumores que por causa de apresuradas declaraciones dadas por algunas entidades estatales y distritales, se han suscitado en torno al actual funcionamiento de la radio emisora. Por ello. Hay que dejar manifiesto que la FUNDACIÓN RADIO DIVERSIA ha sobrellevado esta crisis y ha subsistido a la misma de manera autónoma. Lo anterior como reconocimiento al esfuerzo realizado por las directivas de la fundación y su equipo de trabajo. La Dirección Fundación Radio Diversia
domingo, 25 de octubre de 2009
Enlunada
Llego a recoger a los yageseros y yageseras pasaditas las 5, ya muchos están sentados en la escalerilla de entrada a la casa de mi amiga la reina, me siento en el parche y me cuentan que una no viene porque está enlunada, pregunto yo que significa el enlunamiento, pensando que me hablarán de locuras momentaneas, mas no, se trata de tener la visita de juanito, pepita, o paco,que anda en rojo, mejor dicho, estar enlunada es tener la regla...
Pregunto yo muy inocente que tiene de malo estar con la visi y me dicen que asi no se puede tomar yagé... y yo que ya había decidido a mis ganas de probar... aviso entonces que yo tambien y abren todos los ojos cual si les fuera a hechar gotas, se decide mandar al taita en otro carro y se me anuncia mi aislamiento forzado, me alejo entonces al llegar, en todo caso, alguns fotos del lugar tomadas desde laura alcira...
Pregunto yo muy inocente que tiene de malo estar con la visi y me dicen que asi no se puede tomar yagé... y yo que ya había decidido a mis ganas de probar... aviso entonces que yo tambien y abren todos los ojos cual si les fuera a hechar gotas, se decide mandar al taita en otro carro y se me anuncia mi aislamiento forzado, me alejo entonces al llegar, en todo caso, alguns fotos del lugar tomadas desde laura alcira...
jueves, 22 de octubre de 2009
Fundación Social y sus Empresas
me quedan 11 minutos antes de salir a recoger a las niñas, así que me siento a escribir un post sobre la entrevista de ésta mañana, sobre lo que me hizo pensar de como las cosas se concatenan y se puede hacer el cambio del imaginario colectivo.
claro, me leo y me siento torera, pero veremos que pasa la próxima semana en ese frente.
Empresas, empresas... me tengo que ir (entre los 1 y los 33 hubo un intermeso digestivo) a las 4 regreso...
claro, me leo y me siento torera, pero veremos que pasa la próxima semana en ese frente.
Empresas, empresas... me tengo que ir (entre los 1 y los 33 hubo un intermeso digestivo) a las 4 regreso...
martes, 20 de octubre de 2009
lo que le pasó a uno en otro lado
martes 20 de octubre de 2009
Anatomía de un abuso policial
Cuando llamé a Marcela Sánchez, directora de Colombia Diversa, solo atine a decir: “Marcela, estoy en un problema”. El problema consistía en un policía que estaba frente a mí acosándome y exigiéndome un permiso para estar en el espacio público invitando a la semana de la Diversidad Sexual de la Universidad Industrial de Santander (UIS).
El pasado viernes 16 de octubre estaba de visita en Bucaramanga y decidí hacer un reportaje para mi Blog de un acto simbólico que realizaría el grupo de Género y Sexualidad de la UIS con la finalidad de invitar a la 8ª semana de la Diversidad Sexual. Mi entusiasmo era doble. Por una parte, en el año 2002 con la ayuda de pocos amigos iniciamos las semanas de la Diversidad Sexual en un modesto salón de derecho (salón 310 de Matemáticas), hoy la semana llegado a ser uno de los eventos académicos y sociales más importantes de la Universidad. Por otra parte, los medios locales hablaban de la “primera boda gay en la ciudad bonita”, con lo cual me animé mucho más para ir.
Llegué al lugar de la cita al medio día, al final de la calle de los estudiantes junto a la Unidades Tecnólogicas de Santander y la Plaza Mayor en la Ciudadela Real de Minas. Allí tomé algunas fotos e hice un par de videos cortos con mi cámara fotográfica. Debido a que éramos tan pocos en la organización de la actividad, una de las integrantes del grupo que sostenía la pancarta, me pidió que la tuviera un rato mientras ella repartía volantes invitando a la semana. Mientras tanto una pareja del mismo sexo hacía un acto simbólico que representaba una unión marital de hecho (con besos, abrazos, ponqué, y demás).
Seguí tomando fotos mientras sostenía la pancarta, especialmente a lo que pasaba frente a mí y casualmente tomé una foto de una patrulla que estaba pasando justo por la calle frente a nosotros. Tres minutos después la patrulla (identificada con el número 310075 y placas JWA 615) dio una vuelta a la cuadra, se estacionó frente a nosotros y descendieron 2 policías. Uno de ellos de apellido Rodríguez me increpó diciéndome: “¿por qué me toma fotos?”, le expliqué lo ocurrido, no obstante, me amenazó con quitarme la cámara y finalmente me obligó a borrar la foto que había tomado a la patrulla. Todo esto en un tono nada cordial y en un evidente abuso de autoridad.
Pero la historia no acaba aquí. Luego que accedí a borrar la foto (lo cual me parecía una forma de evitar conflictos, aunque no tenía la obligación legal de hacerlo), el policía me exigió un permiso de “espacio público” para realizar nuestra invitación y el acto simbólico. En ese momento salió el abogado que hay en mí y pasé de los nervios de una posible imprudencia propia a la evidencia de qué estaba frente a un acto de abuso policial. Me identifiqué como abogado y “profesor de derecho” (me pareció más disuasiva esta categoría) y le dije que estaba cometiendo un atropello y que nosotros teníamos derecho a expresar libremente nuestras ideas. La respuesta del agente Rodríguez no se hizo esperar: manifestó que estaba cometiendo un “irrespeto a la autoridad” (conducta por cierto declarada inconstitucional) y siguió insistiendo que necesitábamos un permiso para estar ahí.
En ese momento las sentencias de la Corte, el Código Nacional de Policía, nuestros informes de abuso policial, todo ello me hizo darle una respuesta tan leguleya como efectiva. La actitud del policía cambió radicalmente. Se quedó justo frente a mí, muy cerca y diciéndome: “porque le molesta tanto la policía”, “yo me puedo parar donde quiera, así como usted puede pararse donde quiera”, “usted también tiene deberes y no sólo derechos”, y otras frases que tenían la clara intención de acosarme para retirarme del lugar. Estuvo en esta actitud durante casi 15 minutos.
Debido a que no nos movíamos del lugar, a que Paola Esteban había nombrado a una funcionaria de la Gobernación y quizás porque yo dije dos palabras mágicas: “Coronel Aragón”, el agente se alejó un poco de nosotros y empezó a llamar a su estación y posteriormente supe que estaba llamando a un refuerzo.
Entre tanto llamé a Catalina Lleras de Colombia Diversa y le informé la situación. Pensaba que todo terminaría, pero no fue así. A una cuadra de distancia venía otra patrulla (identificada con el número 310182 y sin placas), ante lo cual pensé que nos iban a retirar del lugar o a detener. Llamé a Marcela Sánchez temiendo que el asunto fuera aún más grave. Los policías discutieron un par de minutos y se retiraron. Justo cuando se retiraban el Coronel Aragón (delegado de derechos humanos de la policía) me llamó a mi celular gracias a la gestión de Marcela y le conté la situación. Él me prometió llamarles la atención.
Todo terminó bien. No fui golpeado, ni insultado, ni detenido. Pero este caso es interesante para revelar la anatomía del abuso policial.
Durante varios años investigué abusos policiales contra la comunidad LGBT en Colombia Diversa, construimos algunos patrones de conducta y situaciones en las cuales ocurría el abuso. En este caso se cumplen con gran nitidez algunos de estos patrones.
El abuso policial ocurre contra personas que hacen visible su orientación sexual (éramos activistas invitando a una actividad sobre diversidad sexual), ocurre con la finalidad de restringir algún derecho (libertad de expresión), se hace un uso selectivo de la ley (¿por qué no se le exigió al carro mal estacionado o a las ventas de comidas rápidas frente a nosotros el llamado permiso de “espacio público”) y se traduce en la imposición de normas morales en el espacio público (¿estarían molestos los policías con la pareja gay que se besaba en el acto simbólico?). Por supuesto la policía siempre tendrá una excusa para justificar el abuso (el ciudadano me tomó una foto sin autorización).
El abuso policial contra la comunidad LGBT es una realidad. Lo demuestran los informes y nuestras vidas.
El abuso policial también hace parte de nuestra memoria cultural. John Better retrata así lo que le hace la policía a quienes no pueden defenderse:
“la redada de la policía fue de película. Han cogido a más de veinte esta noche. Todas van aprisionadas dentro del furgón policial. Una esposada a la otra. Tú vas esposada a la Perra Juárez, la Perra Juárez a la Raisa, la Raisa a la Gringa, la Gringa a Mafalda, así sucesivamente hasta cerrar el circulo travesti que va camino a la Florida, como llaman ustedes a la comisaría central. La Cero Cero se viene quejando en un rincón. Hoy la molieron a palos cuando amenazó con cortarse los brazos y salpicar sangre al primero que osara acercarse. Bueno, en un paso en falso de sus tacones le cayeron encima más de cinco policías y le dieron garrote hasta que se cansaron” (John Better, Locas de Felicidad. Crónicas travestis y otros relatos. Pág. 96).
Gracias a quienes me ayudaron a salir de este problema. También creo que me salvó el abogado que hay en mi. Pero ¿qué ocurre con los miles de ciudadanas y ciudadanos que no tienen estas oportunidades de protección? ¿qué pasa cuando el policía no se autocontrola y se cree amo y señor de nuestras vidas y derechos? ¿qué pasará con la travesti en la calle oscura, sin ninguna ayuda, sin forma de protegerse ante cinco policías y dos patrullas?
Mauricio Albarracín
malbarracin@gmail.com
http://malbarracinc.blogspot.com/
móvil (57) 3005558140
casa (57 - 1 ) 3377720
P Evite imprimir, piense en su compromiso con el medio Ambiente / Avoid printing, think about your responsibility with the Environment.
Anatomía de un abuso policial
Cuando llamé a Marcela Sánchez, directora de Colombia Diversa, solo atine a decir: “Marcela, estoy en un problema”. El problema consistía en un policía que estaba frente a mí acosándome y exigiéndome un permiso para estar en el espacio público invitando a la semana de la Diversidad Sexual de la Universidad Industrial de Santander (UIS).
El pasado viernes 16 de octubre estaba de visita en Bucaramanga y decidí hacer un reportaje para mi Blog de un acto simbólico que realizaría el grupo de Género y Sexualidad de la UIS con la finalidad de invitar a la 8ª semana de la Diversidad Sexual. Mi entusiasmo era doble. Por una parte, en el año 2002 con la ayuda de pocos amigos iniciamos las semanas de la Diversidad Sexual en un modesto salón de derecho (salón 310 de Matemáticas), hoy la semana llegado a ser uno de los eventos académicos y sociales más importantes de la Universidad. Por otra parte, los medios locales hablaban de la “primera boda gay en la ciudad bonita”, con lo cual me animé mucho más para ir.
Llegué al lugar de la cita al medio día, al final de la calle de los estudiantes junto a la Unidades Tecnólogicas de Santander y la Plaza Mayor en la Ciudadela Real de Minas. Allí tomé algunas fotos e hice un par de videos cortos con mi cámara fotográfica. Debido a que éramos tan pocos en la organización de la actividad, una de las integrantes del grupo que sostenía la pancarta, me pidió que la tuviera un rato mientras ella repartía volantes invitando a la semana. Mientras tanto una pareja del mismo sexo hacía un acto simbólico que representaba una unión marital de hecho (con besos, abrazos, ponqué, y demás).
Seguí tomando fotos mientras sostenía la pancarta, especialmente a lo que pasaba frente a mí y casualmente tomé una foto de una patrulla que estaba pasando justo por la calle frente a nosotros. Tres minutos después la patrulla (identificada con el número 310075 y placas JWA 615) dio una vuelta a la cuadra, se estacionó frente a nosotros y descendieron 2 policías. Uno de ellos de apellido Rodríguez me increpó diciéndome: “¿por qué me toma fotos?”, le expliqué lo ocurrido, no obstante, me amenazó con quitarme la cámara y finalmente me obligó a borrar la foto que había tomado a la patrulla. Todo esto en un tono nada cordial y en un evidente abuso de autoridad.
Pero la historia no acaba aquí. Luego que accedí a borrar la foto (lo cual me parecía una forma de evitar conflictos, aunque no tenía la obligación legal de hacerlo), el policía me exigió un permiso de “espacio público” para realizar nuestra invitación y el acto simbólico. En ese momento salió el abogado que hay en mí y pasé de los nervios de una posible imprudencia propia a la evidencia de qué estaba frente a un acto de abuso policial. Me identifiqué como abogado y “profesor de derecho” (me pareció más disuasiva esta categoría) y le dije que estaba cometiendo un atropello y que nosotros teníamos derecho a expresar libremente nuestras ideas. La respuesta del agente Rodríguez no se hizo esperar: manifestó que estaba cometiendo un “irrespeto a la autoridad” (conducta por cierto declarada inconstitucional) y siguió insistiendo que necesitábamos un permiso para estar ahí.
En ese momento las sentencias de la Corte, el Código Nacional de Policía, nuestros informes de abuso policial, todo ello me hizo darle una respuesta tan leguleya como efectiva. La actitud del policía cambió radicalmente. Se quedó justo frente a mí, muy cerca y diciéndome: “porque le molesta tanto la policía”, “yo me puedo parar donde quiera, así como usted puede pararse donde quiera”, “usted también tiene deberes y no sólo derechos”, y otras frases que tenían la clara intención de acosarme para retirarme del lugar. Estuvo en esta actitud durante casi 15 minutos.
Debido a que no nos movíamos del lugar, a que Paola Esteban había nombrado a una funcionaria de la Gobernación y quizás porque yo dije dos palabras mágicas: “Coronel Aragón”, el agente se alejó un poco de nosotros y empezó a llamar a su estación y posteriormente supe que estaba llamando a un refuerzo.
Entre tanto llamé a Catalina Lleras de Colombia Diversa y le informé la situación. Pensaba que todo terminaría, pero no fue así. A una cuadra de distancia venía otra patrulla (identificada con el número 310182 y sin placas), ante lo cual pensé que nos iban a retirar del lugar o a detener. Llamé a Marcela Sánchez temiendo que el asunto fuera aún más grave. Los policías discutieron un par de minutos y se retiraron. Justo cuando se retiraban el Coronel Aragón (delegado de derechos humanos de la policía) me llamó a mi celular gracias a la gestión de Marcela y le conté la situación. Él me prometió llamarles la atención.
Todo terminó bien. No fui golpeado, ni insultado, ni detenido. Pero este caso es interesante para revelar la anatomía del abuso policial.
Durante varios años investigué abusos policiales contra la comunidad LGBT en Colombia Diversa, construimos algunos patrones de conducta y situaciones en las cuales ocurría el abuso. En este caso se cumplen con gran nitidez algunos de estos patrones.
El abuso policial ocurre contra personas que hacen visible su orientación sexual (éramos activistas invitando a una actividad sobre diversidad sexual), ocurre con la finalidad de restringir algún derecho (libertad de expresión), se hace un uso selectivo de la ley (¿por qué no se le exigió al carro mal estacionado o a las ventas de comidas rápidas frente a nosotros el llamado permiso de “espacio público”) y se traduce en la imposición de normas morales en el espacio público (¿estarían molestos los policías con la pareja gay que se besaba en el acto simbólico?). Por supuesto la policía siempre tendrá una excusa para justificar el abuso (el ciudadano me tomó una foto sin autorización).
El abuso policial contra la comunidad LGBT es una realidad. Lo demuestran los informes y nuestras vidas.
El abuso policial también hace parte de nuestra memoria cultural. John Better retrata así lo que le hace la policía a quienes no pueden defenderse:
“la redada de la policía fue de película. Han cogido a más de veinte esta noche. Todas van aprisionadas dentro del furgón policial. Una esposada a la otra. Tú vas esposada a la Perra Juárez, la Perra Juárez a la Raisa, la Raisa a la Gringa, la Gringa a Mafalda, así sucesivamente hasta cerrar el circulo travesti que va camino a la Florida, como llaman ustedes a la comisaría central. La Cero Cero se viene quejando en un rincón. Hoy la molieron a palos cuando amenazó con cortarse los brazos y salpicar sangre al primero que osara acercarse. Bueno, en un paso en falso de sus tacones le cayeron encima más de cinco policías y le dieron garrote hasta que se cansaron” (John Better, Locas de Felicidad. Crónicas travestis y otros relatos. Pág. 96).
Gracias a quienes me ayudaron a salir de este problema. También creo que me salvó el abogado que hay en mi. Pero ¿qué ocurre con los miles de ciudadanas y ciudadanos que no tienen estas oportunidades de protección? ¿qué pasa cuando el policía no se autocontrola y se cree amo y señor de nuestras vidas y derechos? ¿qué pasará con la travesti en la calle oscura, sin ninguna ayuda, sin forma de protegerse ante cinco policías y dos patrullas?
Mauricio Albarracín
malbarracin@gmail.com
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